miércoles, 21 de octubre de 2009

Proceso de límites entre Venezuela y Colombia.

RESUMEN HISTÓRICO:
PARA LLEGAR A CONCLUSIONES FIJEMOS LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y OPINIONES SIGUIENTES:
El Tratado de Demarcación de Fronteras y Navegación de los ríos Comunes entre Venezuela y Colombia, firmado el 5 de abril de 1941 en el templo del Rosario de Cúcuta, fue un acto que quedó debidamente aprobado mpor el Congreso de Venezuela, según la ley del Congreso de Venezuela, según Ley ddel 18 de junio, y ratificado por Decreto del Presidente de la República del 21 de agosto del mismo año.
Las consideraciones de la Ley del Congreso aprobatoria del Tratado son del tenor siguiente: "Los Gobiernos de los Estados Unidos de Venezuela y de Colombia, inspirados en el criterio de profunda amistad que rige y debe siempre regir a sus dos naciones - unidas por la identidad de su origen, por haber conquistado juntas su independencia y libertad en común esfuerzo nque constituye su patrimonio de gloria, y por intereses y sentimientos de mancomunidad indisoluble - han acordado el siguiente Tratado que concluye en lo que falta, la demarcación de sus fronteras, confirma para lo restante los pactos que regulan su alinderamiento, y provee normas a su recíproco comercio y demás relaciones de vecindad y convivencia".
Puntos de estudio y de apreciaición en el siguienmte relato cronológico:
1819.- El 17 de diciembre de 1819, el Congreso de Angostura expidió su Ley fundamental por la cual se creó la República de Colombia, integrada por los Departamentos de Venezuela, Cundinamarca y Quito. Para capitales de los Departamentos se deisgnaron Caracas, Bogotá y Quito.
1821.- El Congreso general de Colombia, reunido en la Villa del Rosaio, de Cúcuta, expidió el 12 de julio de 1821 la Ley Fundamental de la Unión de los pieblos de Colombia. El terriorio de la República de colombia quedó comprendido dentro de los límites de la antigua Capitanía General de Venezuela, y el Virreinato de Capitanía General dl Nuevo Reino de Granada.
1830.-Gobierno del General José Antonio Páez. Separada Venezuela de la Nueva Granada, grandes dificultades se encuentran para aplicar el uti possidetis de 1810, por falta de títulos precisos y de conocimiento de la gran extensión de regiones inexploradas.
1833 a 1840.- En 1833 se firma el Tratado de Michelena-Pombo, que es aprobado por el Congreso de Colombia en 1834, mas es negado por el Congreso de Venezuela en 1840, a pesar de la línea ventajosa para Venezuela en la mitad de la Goajira y como límite el Cabo Chivacoa, Colombia no quedaba roberaña del Orinoco.
1844.- Misión del Doctor Fermín Toro. Esta negociación da lugar a las negociaciones Toro-Acosta, que son suspendidas en vista de las nuevas pretensiones de Colombia.
Esta se encontraba alentada y agradecida del rechazo por parte de Venezuela del Tratado Michelena-Pombo. Este suceso le dió tiempo a Colombia para investigar nuevos títulos en sus solitacitaciones en la Goajira y en ser ribereña del orinoco.
1874.- Gobierno de Guzmán Blanco. Negociaciones Antonio Leocadio Guzmán- Manuel Morillo. Guzmán Blanco se opone categóricamente a las aspiraciones de Colombia sobre la Guayana. Se acepta en principio, bajo ciertas condiciones, que Colombia llegase al Orinoco.
1881 a 1883.- Quedan establecidas las relaciones entre los dos países. Guzmán Blanco busca un avenimiento y se llega a un acuerdo sobre arbitraje. Designado Alfonso XII, Rey de España, como árbitro natural, acepta la isión en 1883. Venezuela era contraria al arbitramento, y a ello fué obligada por los sucesos posteriores al año 1874.
1886.- Guzmán Blanco firmó en Paris el Acta de Declaratoria por la cual, muerto el rey de España, podía conocer como árbitro en el asunto la Reina viudad María Cristina. La cláusula en que se convirtió el árbitro en árbitro arbitrador, fué funesta para los intereses venezolanos.
1891.- Gobierno de Andueza Palacio. La Reina marñia Cristina dictó el Laudo en marzo de 1891, cuya decisión tardó siete años, siendo manifiestamente favorable a Colombia. No obstante, Venezuela, que pudo haber objetado con ventaja dicho Laudo, "puso una vez más su celo escrupuloso en los principios y su prestigio moral por encima de las propias conveniencias nacionales, y prefirió reconocerle fuerza obligatoria a un fallo que le era tan desfavorable y se dispuso a darle cumplimiento".
1894-1896. Gobierno del General Joaquín Crespo. Colombia ofrece territorios en la Goajira, Meta y Orinoco, cuando pretendía la cesión de extensas áreas del catatumbo, Tarra, Sardinata, Grita y Zulia. Aquellas ofertas de conseciones territoriales fueron reducidas al minimum en los Protocolos de negociaciones del año 1918. LKa sentencia del Consejo Federal Suizo, en 1922, eliminó toda posibilidd de cesión mutua de territorios.
1898 a 1899.- Gobierno del General Ignacio Andrade. Durante el Gobierno del general Andrade se llegó a un "Pacto Reglamentario del Laudo" y a la creación de una Comisión Mixta. El priyecyo fué la demarcación de la frontera, donde no está delimitada poir ríos, por losvértices de una cadena de montañas o por una cordillera. No se pudo excluir definitivamente la demarcación íntegra al solitarlo una de las partes.
1900 a 1901.- Gobierno del General Cipriano Castro.- Los trabajos de la Comisión Mixta sufren retardos no imputables a Venezuela. Colombia fija hitos que Venezuela hace destruir. Graves disensiones ocurren entre los Gobiernos, aunque el Laudo de 1891 se considera en todo su vigor,. Hubo conatos de geurra internacional, motivados por las guerras de partidos que asolaron los dos países hasta 1901.
1910.- Gobierno del General Juan Vicente Gómez.- Se sigue negociando sobre un tratado de Límites. Navegación y Comercio. Venezuela asienta su acuerdo con acatar el Laudo.
Se habla de error cometido por la Comisión Mixta en la Goajira, en cuyos linderos salió favorecida Colombia, en vista de mejores títulos.
1915 a 1916.- Gobierno del Dr. Victoriano Márquez Bustillos. Colombia ocupa una parte de los territorios en disputa. Venezuela solicita la opción definitiva de la ejecución integral del Laudo. Se llega al compromiso para la designación del Árbitro suizo. Se presentan controversias sobre las facultades de dicho Árbitro. El puinto de vista de Venezuela es el siguiente: ¿Cuáles son los territoriso reconocidos por el Laudo?. las Comisiones no pudieron ponerse de acuerdo rspecto a los límites de esos territorios, resolviendo que el Árbitro deberá determinarlos geográficamente, después de estudio previo.
1922.- Gobierno del General Juan Vicente Gómez. la sentencia del Consejo federal Suizo se pronunció en la forma siguiente:
a) Se permitió a Colombia la ocupación parcial del territorio en disputa.
b) En la Goajira se consolidó lo resuelto por las Comisiones Mixtas en 1900.
c) En el sector Arauca-Meta se ratificó también lo convenido por las Comisiones Mixtas en 1900.
d) En la región del Orinoco se permitió la ocupación de los territorios que el Laudo atribuyó a Colombia. Quedó ésta, pues, riberaña del Orinoco.
1928 a 1932.- Gobierno del General Juan Vicente Gómez.- Se crea una Comisión Mixta comobo-venezolana para demarcar en el terreno los sectores que no estaban determinados. se inician las idscusiones sobre la cuestión del Río de oro propiamente dicho.
1938.- Gobierno de Eleazar López Contreras.- Se sigue discutiendo la cuestión del Río de oro, y surge en adelante, el problema de la línea fronteriza Tamá-Oir5á-Sarare, debido a que no aparecen en el terreno los puntos de referencia que daban por existentes las Comisiones Mixtas. Según exploraciones aéreas y etrrestres no apareció el río Oirá, ni rastros de antiguo cauce que demostraran que había desembocado en el Arauca. esta circunstancia apoyaba la tesis colombiana de que el Oirá era un afleunte del Nula y Sarare, que por éste se llegaba por los desparramaderos del Sarare hasta el Arauca.
1941.- Gobierno López Contreras. Se firma el Tratado colombo-venezolano, que comprende la demarcación y limitación de los territorios en las regiones del Río de Oro y del Oirá. Así también sobre la libre navegación de los rios comunes.
Recopilador histórico: Julián Viso R.
Declaraciones ddel General Eleazar López Contreras. Ex Presidente de Venezuela a la "United Express".
Comunicación personal de su nieta: Sra. Anabella de Armas de Salas Marcano.

martes, 20 de octubre de 2009

El fortalecimiento del poder militar.....

Durante los lapsos de tiempo que territorios de la actual Venezuela permanecieron bajo el control de la administración española, en los aspectos fundamentales se respetó la estruc tura formal de las instituciones coloniales anteriores a 1810. Es decir, se mantuvo la Real Audiencia como órgano de la justicia, la Real Hacienda mantuvo el control de los asuntos administrativos, se conservó la división del territorio en provincias para manejo del control político a través de la figura del Gobernador, Pero a pesar de ello, los acontecimientos que se sucedieron a partir de 1808, y especialmente a partir de 1810, significaron un cambio notable en el modelo que venía funcionando.
La geurra hipertrofió de manera inmediata la importancia y el peso de las autoridades miliatres dentro del conjunto de las instituciones; y se introdujeron reformas parciales para afrontar determinados aspectos de la nueva coyontura política y social. Por ambas vías se alteró el anterior esquema de control de poderes y autonomías parciales de unas instancias con respecto a otras. Simplemente, instancias como los Cabildos, perdieron definitamente su capacidad para servir de contra peso efectivo en el ejercicio del gobierno en las localidades y regiones. Incluso, las instrucciones dadas a Morillo le permitieron suspender por un año el funcionamiento de la Real Audiencia ( de mayo ade 1815 a mayo de 1816) para sustituirla por un Tribunal de Apelaciones para las causas civiles, y por Consejos de Guerra permanentes para los juicios miliatres.
La hipertrofia de las autoridades militares puede entenderse en dos sentidos. El primero, con una inédita militarización d la vida cotidiana por efecto del crecimiento de los ejércitos y milicias, tanto por la llegada de ejércitos de ocupación (caso del ejército expedicionario) como por la incorporación de la población autóctona a la guerra. El segundo, a que, por efecto de la guerra, se apuntaló el poder efectivo de las autoridades miliatres que se convirtieron en figuras clave de la vida política nacional. Por otro lado, la confluencia de factores sociales en el conflicto independentista introdujo un nuevo elemento en la configuración institucional del país, al poner a la cabeza del poder político y militar a figuras que descollaban más como estrategas miliatres o por su carisma personal, que por habilidades netamente gubernativas. Esta situación tendió a reforzar las redes institucionales informales y a debilitar las fuentes de poder tradicional. Tendencia que por lo demás, afectó tanto a los territorios bajo control realista como patriota.
Las instituciones coloniales no descansaban tan solo en el cuerpo de funcionarios y Secretarías instaladas por los representantes de España en suelo americano. Eran también, y sobre todo, toda esa serie de normas, comportamientos y costumbres que establecían un lugar para cada grupo étnico, y un lugar para cada grupo social. Por ejemplo, en el momento en que el conflicto político se traslada al terreno social, y se plantea la igualdad de los hombres ante la ley como principio fundador de una nueva nación; o la aspiración de la libertad de los esclavos, o de extender a los pueblos indígenas el modelo republicano, se ataca el sistema estamental y se tambalea una parte fundamental de la armazón cultural e ideológica sobre el que descansaba el orden social.
Recopilador histórico. Julián Viso Rodriguez.
Autora: Adriana Hernández Castillo.
Texto: La Independencia de Venezuela. Historia Mínima. Editorial Exilibris. Caracas. Julio 2004.

jueves, 15 de octubre de 2009

Reunión del Club Médico.

Reunión del Club Médico de Caracas.-
Dia: Jueves, 29 de octubre de 2009.
Hora: 07:30 A.m.
Lugar: Salón de usos múltiples del Caracas Sport Club. Urb. El Peñón. Calle La Ceiba.
Charla: Vivencia con los Yanomami.
Conferencista: Arq. Dirk Bonhorst.
Nota: Contamos con material de apoyo interesante recopilado por la Sra. Goests, pionera en Venezuela con el contacto con los Yanomami.
Les recomiendo la charla. Los espero.
Atentamente Julián Viso.
Coordinador del Club Médico de Caracas.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Biografia Arturo Uslar Pietri

Arturo Uslar Pietri nació en Caracas en una casa situada en la calle de Romualda a Manduca, número 102, el 16 de mayo de 1906. Fue hijo mayor del matrimonio entre el general Arturo Uslar Santamaría y de Helena Pietri Paúl. Entre sus antepasados se incluye a Johan Von Uslar, un alemán que luchó con en la Batalla de Waterloo en 1815 y por la independencia de Venezuela. Uslar Pietri se crió en esa casa y en Maracay (Aragua), lugar donde publicó algunos cuentos en revistas juveniles.

Su infancia y adolescencia estuvieron enmarcadas por la provincia venezolana: Los Teques, Maracay, Cagua. Desde 1915 conoció a un compañero que ejercería en él influjo importante y con quien habría de compartir el crecimiento intelectual: Carlos Eduardo Frías. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela de la capital venezolana.

Hay una incidencia particular que podría explicar en cierto modo la actitud de Arturo Uslar Pietri en sus días juveniles, con respecto a los acontecimientos políticos encabezados por los universitarios contra Juan Vicente Gómez. Su abuelo materno, el médico y general Juan Pietri, fue amigo personal del dictador. Estuvo entre quienes lo impulsaron a actuar contra Cipriano Castro, en 1908. Cuando Gómez asumió la Presidencia, el general Pietri formó parte del Consejo de Gobierno, primero como Ministro de Hacienda y luego como Vice-Presidente de la República, en el desempeño de cuya responsabilidad murió en 1911. Uslar era entonces un niño de 5 años; esos vínculos de familia y la condición militar de su padre debieron pesar sobre el joven que desde 1923 cursaba Ciencias Políticas en la Universidad Central. Su conducta en las acciones estudiantiles fue, pues, muy discreta, de modo particular en las protestas de 1928, cuando estaba apenas a un año de obtener su título de Abogado. En cambio, desde temprano se definió en él la vocación literaria. Como alumno de secundaria en el Colegio San José de Los Teques empezó a escribir primeras páginas. Ya en 1922 había publicado un texto, «La lucha» en Billiken. Sus colaboraciones se hicieron frecuentes también en El Universal y El Nuevo Diario .

Lector temprano de modernistas y simbolistas, Eugenio de Castro, Gómez Carrillo, Rémy de Gourmont, Darío, Lugones, Herrera y Reissig, Horacio Quiroga, Valle Inclán, su escritura inicial estuvo señalada por esas tendencias.
A partir de 1925 cambian las perspectivas: contactos intelectuales con otros jóvenes universitarios, nuevas fuentes de lectura; los realistas rusos: Andreiev, Gogol, en especial el libro común de aquellos estudiantes: Saschka Yegulev. Además la Revista de Occidente, editada en Madrid por Ortega y Gasset, y una especie de breviario para el aprendizaje de las nuevas estéticas: Literaturas europeas de vanguardia, de Guillermo de Torre .

Desde 1925 en adelante se incrementa la producción y publicación de textos. Fue abundante la escritura de poemas que sólo recogería en libro ya en plenitud de su carrera literaria: Manoa, (1972). Los primeros cuentos empiezan a difundirse por la misma época. La vida de aquel escritor de 20 años estaba delimitada. Antes de que estallase la pequeña escaramuza intelectual contra válvula, Uslar había publicado un texto dramático reimpreso luego en la revista: «E ultreja». En 1927, un año antes de redactar el manifiesto editorial de válvula, había publicado un ensayo teórico sobre vanguardismo. El intelectual ostentaba familiaridad con principios de la filosofía de Spengler. Estrenaba prosa enérgica y el poder dialéctico de argumentación que no ha abandonado al ensayista. Cita a Góngora junto a Goya, Whitman, Mallarmé, Wilde, Lautréamont, Rimbaud, Marinetti, Cocteau, Picasso, Tzara, Huidobro. No le es ajena la inclinación hacia los problemas de la plástica, tan palpable en el conjunto de su obra. Lo más sorprendente es que aquel ensayo de juventud está escrito para refutar puntos de vista reticentes sobre las vanguardias, expuestos nada menos que por César Vallejo. Cobra relieve singular una cita extensa, si se piensa que fue esgrimida como argumento en aquellos días de agrio debate a lo largo de toda América:

Pero ha habido sin embargo hombres superficiales que han tomado la vanguardia como una excentricidad de artistas ociosos, como un aspecto de la antigua manía bohemia de epatar a los burgueses, localizándola como propia del grupo que por mayores facilidades de medio y ubicación ha podido vocearla más, colocados sobre esta falsa base han intentado gritar que las nuevas generaciones de América son plagiarias del arte moderno europeo. Uno de éstos es César Vallejo, sudamericano, quien enrostra a las gentes jóvenes del continente tamaña vaciedad. Bien se ve que no se ha tomado el trabajo de saber que pertenecemos a una cultura, en todo el ancho sentido que encierra el puñado de letras, y que un fenómeno de ella ha de arropar a todos los hombres que la constituyen con las necesidades de las fuerzas fisiológicas, sin que puedan decirse plagiarios los unos de los otros, pero sí con el derecho de llamar desertores o rezagados a los que no tienen el valor de colocarse en su momento histórico.

La vanguardia no es ni individual, ni nacional, es un fenómeno de nuestra cultura que cae sobre todos y que estamos en el deber de ponerle los hombros para que se apoye.
Así de maduramente razonaba quien apenas unas semanas después asumiría el papel de ductor ideológico-literario del famoso manifiesto con que se abría válvula. Pero más que en esta última página de combate, en el ensayo de 1927 existe y se exhibe un conocimiento preciso del acontecer literario hispanoamericano por parte de Uslar Pietri. Consideraba precursores de las nuevas modalidades a Darío y Herrera y Reissig, afirmación que la crítica más reciente ha corroborado. Sabía también de la trascendencia que la obra de José Juan Tablada tuvo para el momento germinal de nuestra vanguardia, «cuyos entretenimientos no palidecen ante los Caligrammes de Apollinaire». En otros párrafos recuenta su familiaridad con la evolución de las vanguardias hispanoamericanas, de las cuales menciona: estridentismo mexicano, vedrinismo antillano, nativismo uruguayo de Silva Valdés, creacionismo de Huidobro y la polémica de éste con Reverdy. Semejantes evidencias en un ensayo previo a la aparición de válvula plantean una rectificación. El propio Uslar Pietri, en repetidas ocasiones ha sostenido que por aquellos años de su iniciación literaria era muy poca y fragmentaria la información manejada por él y sus compañeros. De ser así, no por fragmentaria puede colegirse que dicha información estética no hubiera conectado claramente el movimiento venezolano con lo que estaba sucediendo en otras partes del continente. El mejor testimonio lo aporta Uslar. De los textos polémicos reseñados antes a propósito de válvula, si se excluyen las tres notas bien meditadas que publicó Gabriel Espinosa, no se halla ninguna otra página tan medulosa y con manejo más rico de conceptos que el ensayo de Uslar Pietri, producido, insistimos, antes de que se publicara la revista.

Con lo anterior creemos que puedan disiparse las sospechas de parcialidad por preferencias personales cuando se afirma que fue Arturo Uslar Pietri la figura decisiva, por conciencia y actuación, en lo que a estremecimiento literario representó el año 1928 en la vanguardia venezolana. Y más, su papel intelectual estuvo en todo caso a la altura de quienes en otro terreno, el político, desplegaron un frente capaz de conmocionar un país aletargado por depresiones de toda especie.

Entre enero y septiembre de 1928 Arturo Uslar Pietri llena un indisputable primer plano intelectual, tanto por sus intervenciones en el escándalo y la polémica de válvula como por la aparición de su primer libro de cuentos.
En 1929, doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela, se marcha a Europa. Lleva investidura de funcionario diplomático en la Legación de Venezuela ante el gobierno francés y representante ad honorem en la Sociedad de Naciones. Se le ha reprochado innumerables veces el desempeño de esas funciones cuando sus compañeros de aulas universitarias estaban prisioneros o en el exilio. Seguimos creyendo que este criterio puede tener validez histórica para juzgar su conducta política de juventud, pero no como expediente para negar su obra. Además, vistos los hechos desde una perspectiva contemporánea y en contraste con la actitud posterior de muchos protagonistas estudiantiles de 1928, se pueden considerar los hechos sin que medien resentimientos de grupo. Para efectos de la historia literaria, aun así, este criterio resulta estrecho a la hora de valorar obras. En esos mismos años, Julio Garmendia desempeñaba también modestísimos cargos diplomáticos y otro tanto ocurría con Enrique Bernardo Núñez, para citar sólo a aquéllos no involucrados en la cohorte oficial de modernistas y positivistas, plegados incondicionalmente al régimen. En los casos de Garmendia y Núñez, como en el de Uslar, la excepcional calidad de la obra legada diferencia campos. Se hace innegable.

En Europa, Uslar Pietri tuvo oportunidad de afirmar como experiencia lo que en Caracas había sido vislumbre asimilada en páginas de libros y revistas donde se hablaba de nuevas modalidades culturales. El gusto por la pintura se acentúa. Lee con avidez a Breton, Eluard, Maurois, Mauriac, Giono, Michaux, Céline. Frecuenta las tertulias surrealistas de La Coupole. Se actualiza en las controversias generadas a partir del Segundo Manifiesto Surrealista y las ácidas disensiones provocadas entre Breton y sus seguidores, que advienen en detractores. No hace, pues, ni más ni menos, que otros hispanoamericanos con quienes entabla contacto inmediato: Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Luis Cardoza y Aragón, Max Jiménez. Conoce intelectuales europeos que estaban en primera línea de las transformaciones literarias: Rafael Alberti, Robert Desnos, Max Darieux, Jean Cassou, Adolphe de Falgairolles, George Pillement, Curzio Malaparte, Massimo Bontempelli y otros.

Continuos viajes amplían su visión de Europa. Recorre Italia, España, Inglaterra. Lo estimulante para él, sin embargo, sigue siendo la convivencia con la capital francesa:
Hace veinte años yo era muy joven y vivía en París. Estaba entregado a esa ciudad como con una fascinación mágica. Su color, su olor, las formas de su vida, me parecían el solo color, el solo olor, las únicas formas de vida apetecibles y dignas de un hombre verdaderamente culto. A veces me ocurría sonar que me había marchado y me despertaba, en mitad de la noche, con el sobresalto de una pesadilla. Cuando salía a algún corto viaje, el regreso me parecía una maravillosa fiesta.